El valor de la fotocopiadora en la empresa

El valor de la fotocopiadora en la empresa

El valor de la fotocopiadora en la empresa

Una fotocopiadora es una herramienta útil en la empresa

Ocho razones para tener una fotocopiadora en las oficinas de tu empresa

A no ser que seas un autónomo conectado a una app sin oficina fija y con un trabajo basado en la red, cualquier empresa (del sector que sea) necesita una fotocopiadora en la empresa en sus instalaciones.

Y eso, ¿por qué? Te doy ocho razones u ocho ideas. Pueden ser algunas más, pero con estas te vas a convencer.

1.- Porque es una máquina de primera necesidad como un ordenador, un móvil, una impresora y una mesa para trabajar. Y, por tanto, puedes acceder a un renting (o cualquier otra fórmula financiera) para disfrutarla y no tener que comprarla.  Ni que decir tiene que tanto su compra (o alquiler) como el coste de mantenimiento desgravan a Hacienda sea cual sea tu actividad. Ya sabemos que el desembolso puede ser importante. Aún así el mercado está constantemente innovado y las de última generación no solo son mejores que las de hace décadas sino que, además, se pueden comprar más baratas.  En la actualidad, no es necesario hacer una inversión demasiado importante. Es un gasto más, asumible mes a mes.

Seguimos con la razón segunda tercera y cuarta

2.- Porque no todo va por la inmaterialidad de la red y, aún siendo nativos digitales, seguimos necesitando el papel.  Algunos empleados te lo agradecerán. Las ideas y los conceptos, a veces, necesitan la escritura tradicional y, con una impresora en la oficina, puedes rápidamente generar ese material.

3.- Porque se abaratan costes de impresión cuando hay varias personas.  No es lo mismo una fotocopiadora que una impresora. Si tienes que generar varias copias de cualquier documento, aunque lo obtengas del ordenador, es más económico y rápido fotocopiar que imprimir. Hay dos razones poderosas: una económica y otra de tiempo que, en la empresa, también es economía.

4.- Porque puedes enviar a todo el equipo esos esquemas que se hicieron a mano o esos números necesarios para el inicio de cualquier proyecto. No vale con una foto con el móvil y luego imprimirla con un coste elevadísimo. Una fotocopiadora soluciona en un momento la comunicación de esa información.

¿No te he convencido? Te doy tres razones más y ya suman siete

5.- Porque, si no te cuadra el renting o el leasing, también puedes adquirir una de segunda mano, siempre que te asesores por profesionales adecuados.

6.- Porque garantizas la confidencialidad de tus proyectos, ideas, facturación, fiscalidad al tener la máquina en las instalaciones y hacer un uso discreto de ella. Tus papeles se quedan en casa. Así minimizas el riesgo de fuga de datos o de que el vecino se entere de lo que estás haciendo. Tú controlas la información que quieres dar,  a quiénes quieres entregarla y cuándo quieres compartirla.

7.- Porque puedes hacer copias de la documentación más importante por un precio ínfimo. ¿Cuántas veces se ha necesitado copia de un DNI o de un pasaporte? Vale que se puede utilizar una impresora pero con una fotocopiadora se hace en un momento y, además, es más económico. En nada amortizarás el coste de la inversión o del alquiler mensual.

Quizás necesites una razón más

8.- Porque los papeles se quedan en la oficina y se garantiza la custodia de los mismos. Se acabó eso de coger el autobús con los planos de ese proyecto ilusionante para hacer fotocopias fuera de la oficina. En el camino puede pasar cualquier cosa y, aunque la información se guarde en el ordenador, puede ser un problema importante.

Una compañía mediana que no tenga una fotocopiadora en sus instalaciones para beneficios de todos está perdiendo tiempo y recursos de forma innecesaria. Es un instrumento eficaz, versátil, económico y que se presta a financiarlo con fórmulas diversas. Las empresas grandes seguramente se han propuesto tener más de una para agilizar el trabajo.

En Inforcopy somos profesionales del sector. Escuchamos las necesidades del cliente y asesoramos sobre la mejor opción. ¿Hablamos?

Por Candela Vizcaíno

Noticias

Historia de las impresoras

Historia de las impresoras

Historia de las impresoras

La trama de la genial novela de Umberto Eco El nombre de la Rosa gira alrededor de un scriptorium medieval. Allí, encerrados de por vida casi, una serie de monjes (con más o menos instrucción) se dedicaban a copiar los textos que previamente se consideraban importantes. No disponían de ninguna máquina. Las luces de las velas (o la natural) les ayudaban. Pacientemente, se dedicaban a poner en papel frases que, a veces, ni entendían. Era la única forma conocida por la humanidad de replicar un escrito.

La revolución de la imprenta

Habría que esperar siglos para que las cosas cambiaran. Habría que esperar otra revolución. Esta llegó hacia 1450 con el invento (aunque ya había ensayos) de Gutenberg y su imprenta. Ese modo de propagar un texto supuso un trastoque en la forma de comunicar las ideas. Todo empezaba a ser mucho más rápido. El pensamiento y la creación comenzaban a salir de los altos muros de los monasterios. Era más fácil extender conceptos nuevos, hechos inusitados, noticias lejanas o datos de interés. El mundo se hacía más pequeño. O más grande según se mire.

La siguiente revolución comenzaría a mediados del siglo XX y aún no ha terminado. Los ordenadores y los PCs han supuesto un revulsivo total no solo en la propagación de las nuevas  ideas sino también en las fórmulas de relacionarse y entender al otro. Del oyente medieval se pasó al lector renacentista y, en el siglo XX, la figura que predomina es el escrilector: el usuario que lo mismo lee que genera contenido, el cual cuelga en la red a la vista de todos. Pero eso para otro día.

El matemático Charles Babbage y su máquina analítica

Entre el primer ordenador y las redes sociales del siglo XXI ha habido muchos cambios en todos los sentidos, tantos que se han ido precipitando año tras año sin darnos cuenta. Y sin darnos cuenta que la idea de los PCs modernos se fraguó en pleno siglo XIX con su gusto por los inventos y los viajes (como ahora). Fue Charles Babbage (1791-1871), un matemático británico, el precursor de la computación en todas sus facetas. Desde 1812 estuvo trabajando en una máquina analítica (una especie de calculadora) que, a la vez, imprimía. No era como una máquina de escribir convencional, ya que ese amago de impresora tenía algunas capacidades para poder editar (espaciado, tipografía o columnas) y estaba conectada a un primitivo ordenador que solo calculaba sin poder multiplicar.

Lady Ada Lovelace y la historia de las impresoras

El invento no llegó a realizarse aunque sí fue publicitado en los círculos académicos de la época. De hecho, Lady Ada Lovelace (de soltera Ada Byron y con eso lo decimos todo) estuvo bastante implicada en la creación y llegó a diseñar varios programas de computación. Así que en el origen de las apps modernas (aunque aún no pudiera siquiera imaginarse) se encuentra una mujer culta, abierta, erudita, inteligente y creativa.

Ni Charles Babbage ni Lady Ada pudieron ver la creación en funcionamiento, pero sí se han conservado los planos. Con esas indicaciones, en el año 2000, se presentó el invento (un ingenio más bien) para el Museo de las Ciencias de Londres. Un dato curioso de este primitivo ordenador: solo la impresora tiene un peso de dos toneladas y media (¡como para transportarla de un lado a otro de la oficina!).

Las impresoras en el Siglo XX

El siguiente salto llega de la mano de los primeros ordenadores. Era una cuestión práctica. Había que imprimir los textos que se generaran con esas herramientas. Aunque las primeras tenían funcionalidades parecidas a las máquinas de escribir convencionales, la idea era (y es) que se pudieran realizar un número infinito de copias (hasta que se agote la tinta) o que el mismo texto pudiera imprimirse con caracteres distintos, colores diferentes, interlineado o altura de fuente diversa. Se estaba ya poniendo los cimientos para volar por los aires el invento que el siglo XV cambió la impresión con Gutenberg. Llegaba una nueva revolución. Cualquiera podría sacar un papel impreso de su casa. Y así ha sido.

Para los curiosos damos algunas fechas:

Desde la década de los cincuenta hasta la década de los setenta

1953.- Nace la UNIVAC High Speed Printer que solo podía escribir texto.

1957.- IBM saca la primera impresora que se movía de un lado para otro como una máquina de escribir. Ni siquiera se contemplaban caracteres especiales.

1959.- IBM hace una versión mejorada con una máquina que imprimía por sobre exposición sobre un papel enrollado con agujeros. Aunque, en un principio, solo se podían imprimir textos, ya se introdujeron caracteres especiales y, con mucha pericia, por no decir arte, era posible crear algunas imágenes conocidas por sobreimprensión. Era difícil de manejar, ruidosa, grande, complicada, poco manejable y no apta fuera de los circuitos científicos.

La revolución de las impresoras en la década de los setenta

1970.- Nace la primera impresora matricial en la firma Centronics.

1971.- Chester Floyd Carlson crea Xerox, la empresa que iba a gestionar un invento revolucionario: la impresión electrográfica. Un ingeniero de la firma, Gary Starweather, con esa creación, diseña la primera impresora láser. Esta máquina era, también, enorme y no apta para un uso normal en oficina. Se seguía avanzando.

1977.- La primera impresora láser xerográfica. También se necesitaba una habitación para albergarla.

1977.- HP hace pruebas con las primeras impresoras de inyección de tinta. Estas se empiezan a popularizar y estandarizar una década más tarde.

La historia de las impresoras en la década de los noventa

1990.- HP se hace con el mercado (yo tengo una) y presenta la primera impresora que cuesta menos de 1.000 dólares. Comienza así a inundar oficinas, puntos de trabajo, centros de estudio y hogares.

1994.- También de la mano de HP. Llega el color a las impresoras.

1998.- Llega el tres en uno también de la mano de los ingenieros de HP: impresión, escáner y fotocopiadora. Ese mismo año se pueden hacer impresiones a doble cara en color con la nueva Color Laserjet 4500. Comienzan a abaratarse los precios tanto que es un instrumento de fácil adquisición.

1999.- Se utiliza por primera vez una impresora 3D con fines médicos.

La historia de las impresoras en el siglo XXI

2005.- Nace el primer UPD del mercado para poder imprimir en cualquier impresora configurada al efecto.

2010.- Desarrollo y avance de las impresoras 3D en todos los ámbitos.

Hoy en día es un electrodoméstico más y se sigue innovando para que impriman fotos desde las redes sociales (Apple) o para reducir su tamaño al mínimo. ¿Qué será lo próximo?

Por Candela Vizcaíno